IMPORTANTE
- 100% de agudeza visual o unos ojos sanos no es suficiente para tener una BUENA VISIÓN EFICAZ.
- Neurológicamente, en los 6 primeros años de vida, la visión tiene más plasticidad para aprender y ser estimulada.
- Un diagnóstico precoz de un problema visual evita problemas mayores.
- El 15-30% de los problemas de aprendizaje se deben a un problema visual no diagnosticado.
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martes, 26 de mayo de 2015

Testimonio - Adolescente de 14 años con OJO VAGO por miopía alta. La terapia visual también funciona a esta edad.

A Jaime trataron de ayudarle con parche con 5 años para recuperar el ojo que tenía 13 dioptrías de miopía. La diferencia era tan grande que le dijeron que realmente nunca llegaría a usar ese ojo y desistienron de seguir ningún tratamiento.

Pero casi 10 años después, los padres de Jaime, no dándose por venicidos de que su hijo nunca llegara a utilizar ese ojo, vieron una ventana abierta al conocernos a través de una recomendación.

Siempre se ha dicho que hay una "período crítico" para la estimulación (hasta los 6-8 años de edad), donde el cerebro es más plástico y se pueden conseguir mejoras, y que pasada esa edad, dichas mejoras son más complicadas de lograr e incluso imposibles. Jaime demuestra que no es así, y que pasados los 8 años se sigue estimulando el cerebro. Sólo hay que saber hacerlo. El parche no es la solución.
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Hola, somos Isabel y Juan Carlos, los padres de Jaime y vamos a contar la experiencia de nuestro hijo con Rosa y Estíbaliz. 

A diferencia de la mayoría de los niños pequeños que se ven en la consulta, nuestro hijo comenzó la terapia en plena adolescencia, con 14 años, ahora que tiene 16 y 1,80 de estatura desentona en la sala de espera rodeado de juguetes y cuentos infantiles. 
Jaime tiene una miopía altísima en su ojo derecho, debido a ello él, desde que nació, usó sólo su ojo izquierdo con el que sí veía perfectamente y su ojo derecho quedó totalmente vago, prácticamente inutilizado. 

Cuando detectamos el problema, a los 5 años, el primer oftalmólogo al que lo llevamos prácticamente nos dijo que trabajaríamos un poco el ojo derecho pero que había muy poco que hacer, que era mayor para recuperarlo y que con la diferencia de graduación tan grande que tenía entre los dos ojos era imposible que pudiera llegar a usar el ojo derecho. No quisimos aceptar esto y acudimos a otra consulta, aquí también dijeron que era muy difícil la recuperación del ojo pero que trabajarían todo lo posible para que alcanzara la máxima agudeza visual posible. Jaime estuvo varios años llevando un parche en el ojo izquierdo (su ojo bueno) y llegó a desarrollar una agudeza próxima al 60% en el ojo derecho, pero nunca vio con los dos ojos. En este punto nos dijeron que había alcanzado el tope de recuperación y que seguiría viendo sólo con su ojo izquierdo, pues ya era imposible que pudiera utilizar los dos ojos a la vez sin que el ojo derecho estorbara al izquierdo. 

 Mientras, Jaime tenía dificultades en el colegio, sobre todo en lo relacionado con la lectura (muy lenta), escritura y ortografía. Tardaba muchísimo en estudiar cualquier cosa, le era muy complicado localizar partes de textos… Daba la sensación de que no había aprendido a leer de forma correcta y esto le entorpecía en todo lo demás. Según crecía estas dificultades se iban acentuando y pasaba horas y horas de trabajo sin obtener unos resultados en consonancia. 

En tercero de la ESO, una amiga cuyo hijo iba a la consulta de Rosa nos la recomendó, así que pedimos hora y tras la primera cita decidimos ponernos en sus manos. Rosa nos explicó que las dificultades en los estudios de Jaime se debían a sus problemas de visión y a la lateralidad cruzada que tenía debido a que su ojo dominante (izquierdo, por necesidad) no coincidía con su mano dominante (derecha) y que podía trabajarse para optimizar el funcionamiento de los dos ojos, tanto de forma separada como conjunta. Así que hemos estado casi dos años trabajando con Jaime, con consultas con Rosa y Estíbaliz cada 3 semanas y ejercicios en casa que nos llevaban casi una hora 5 días a la semana. 

Jaime ahora lleva lentilla en su ojo derecho, antes, aunque lo habíamos intentado él se negaba, porque le distorsionaba y molestaba y no veía ninguna ventaja. Todavía no es capaz de fusionar las imágenes (aunque seguimos trabajando en ello), pero sí hemos notado que es menos lento, que ha sido capaz de estudiarse exámenes en un tiempo que antes era imposible, que capta mejor los contenidos. Pero sobre todo lo más llamativo es cómo ha desarrollado la agudeza visual de su ojo malo hasta unos niveles prácticamente normales, si él tuviera ahora un problema en el ojo bueno podría llegar a hacer una vida normal, incluso conducir, usando sólo el ojo malo. 

En el colegio nos pidieron que le hiciéramos una valoración oficial de la vista en la seguridad social. Cuando fuimos a consulta la oftalmóloga nos dijo que no se podía creer que con la discrepancia tan grande de graduación que tenía en los dos ojos pudiera tener la agudeza visual que tenía, que ellos esos casos los dan prácticamente por perdidos, que nos felicitaba y que siguiéramos trabajando así y que si le podíamos decir con quién estábamos trabajando, que tomaba nota del caso y se lo apuntaba porque nunca había visto nada igual. Por supuesto que le dimos el nombre de Consciencia Visual. 

Desde luego salimos de la consulta con la certeza y satisfacción de que todos los esfuerzos habían sido bien empleados, lo que sentimos es no haber empezado mucho antes. Es difícil valorar las repercusiones que puede seguir teniendo en la forma de estudiar, antes trabajaba mucho y no le cundía, ahora está más vago, sigue teniendo una mala comprensión lectora y ortografía, pero sí hemos notado que ahora es capaz de estudiar más cantidad en menos tiempo. Necesita aprender a organizarse y estudiar más a diario pero eso son ya otros problemas… 

Lo que nos da mucha pena es que estas terapias sean tan desconocidas, que los oftalmólogos no nos remitan a ellas y que den los casos por perdidos. Por nuestra parte prometemos hacer toda la publicidad posible. 
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Un caso que era perdido para los oftalmólogos con tan solo 5 años, y con 16 años ahora, no sólo ha aprendido a ver con ese ojo, sino que además a nivel grueso ambos ojos consiguen trabajar juntos sin que el ojo vago le entorpezca, ni su cerebro suprima su imagen. Y aún, actualmente, no cesan en su empeño, padres e hijo, y siguen trabajando por una visión mejor.

Estos padres eran MUY disciplinados y hacían todo lo que les decíamos. Un esfuerzo cuya recompensa les ha mereciso la pena :) Bien por vosotros!!

martes, 24 de septiembre de 2013

Testimonio – El uso del parche que produjo estrabismo con visión doble

El testimonio que os voy a contar está escrito por mí y no por uno de los padres de la niña protagonista de la historia. Son de Bulgaria y les cuesta el español escrito. La madre estaba encantada con hacer su historia pública porque estaba indignada con el tratamiento que su oftalmóloga de la Seguridad Social le había hecho.

Tsvetina tenía 6 años cuando llegó a mí. Un año antes le salió varios orzuelos en el ojo izquierdo que se le enquistaron durante 6-7 meses. Hasta ese momento nunca había mostrado ningún problema visual, ni llevaba gafas.

 En una simple revisión posterior del tratamiento de los orzuelos, de repente le dijeron que ese ojo izquierdo era vago, le pusieron gafas con una baja graduación en ese ojo y nada en el otro. El otro ojo estaba perfecto. Dos meses después, como el ojo izquierdo seguía siendo vago a pesar de las gafas, le mandaron parche todos los días INCLUSO POR LA NOCHE en el ojo derecho durante 3-4 meses para que se esforzara el vago. En la revisión, al quitarle el parche, de repente desviaba el ojo que estuvo tapado, ¡el ojo derecho que estaba perfecto!

Además, al quitarle el parche y meter el ojo derecho la oftalmóloga les dice que es normal y que le prescribe 3 dioptrías de hipermetropía en ese ojo para corregir la desviación. La oftalmóloga le dijo que se acostumbraría a las gafas, pero Tsvetina al quitarle el parche NO DEJABA DE DECIR QUE VEÍA BORROSO, incluso con las gafas. Prefería mirar por encima de ellas y taparse el ojo con el que peor veía. En el colegio tenía enormes dificultades pero la oftalmóloga le decía que todo eso pasaría y que era NORMAL.

No conforme con lo que les decían, con el diagnóstico y el tratamiento llevado a cabo, y sobre todo viendo las dificultades que su hija tenía, los padres buscaron otra solución.

Lo que le sorprendió a la madre es que cuando me llamó la primera vez para pedirme información y contarme lo que le pasaba a su hija, lo primero que le pregunté es si Tsvetina veía en algún momento doble. La madre le preguntó a su hija y ella le contestó “Veo doble desde que me quitaron el parche”… Eso debía ser lo normal, pensó la madre, pero los padres no tenían ni idea de que eso pudiera ocurrir. A la madre se le cayó el alma a los pies.

Cuando a Tsvetina le quitaron el parche lo pasó fatal porque no quería estar sin parche. Tras evaluarle y explicarle a la madre por qué le pasaba eso, lo entendía perfectamente. Viendo doble cómo iba a ser capaz de leer, escribir, pintar, dibujar, etc. en el colegio. ¡¡Era imposible!! Esto repercutió en sus notas.

La madre me contaba que a veces cuando se iba a sentar o se daba la vuelta en la cama se caía al suelo, o simplemente cuando veía la tele lo hacía mirando a la pared.

La madre entendió mucho del comportamiento de su hija.

Empezaron la terapia visual y aunque Tsvetina era pequeña durante todo el proceso colaboró y trabajó MUY BIEN todo lo que le mandaba, venían a sus citas y trabaja en casa sin rechistar. En los más pequeños corremos el riesgo de que nos “mientan” por miedo a decir lo que no queremos oír, y cuando se lo aprenden nos lo dicen y eso sólo es en perjuicio de la terapia, pero más aún de ellos mismos. Pero Tsvetina lo entendió y fue consiguiendo mejoras progresivamente. En la 3ª sesión ya me decía que “no veía dos mamás” :) En la 6ª sesión le bajé la graduación y me decía contenta que ¡¡las teles se le juntaban!! Y en la 10ª y última sesión había aprobado todo en el colegio. La lectura había mejorado, todo le resultaba más fácil. La expresión de su cara había cambiado.

Aun cuando se quita las gafas la madre me dice que desvía el ojo sobre todo si está cansada, pero Tsvetina ya puede hacer vida normal, controla sus ojos y ¡¡tiene visión 3D!!

El día de la revisión del alta, Tsvetina venía con un orzuelo y la madre tenía claro que no volvería a su oftalmóloga de siempre.

Gracias por dejarme contar vuestra historia.
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El parche tiene sus riesgos pero es más arriesgado aun cuando lo pones sin controlar con frecuencia cómo evoluciona su visión. El sistema visual de Tsvetina era muy plástico y rápido se producían cambios en él cuando hacíamos la terapia. Tres o cuatro meses con el ojo tapado absolutamente, le produjeron un estrabismo por deprivación en un ojo que estaba perfecto.
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