IMPORTANTE
- 100% de agudeza visual o unos ojos sanos no es suficiente para tener una BUENA VISIÓN EFICAZ.
- Neurológicamente, en los 6 primeros años de vida, la visión tiene más plasticidad para aprender y ser estimulada.
- Un diagnóstico precoz de un problema visual evita problemas mayores.
- El 15-30% de los problemas de aprendizaje se deben a un problema visual no diagnosticado.
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martes, 28 de septiembre de 2010

Lo malo de los tacatás o andadores (V)

Los padres se ponen muy contentos cuando su hijo empieza a dar sus primeros pasos, así, hacen todo por ayudarle a conseguirlo y cuanto antes lo haga piensan “¡¡¡Mejor!!!” Pero no saben que eso realmente no le está ayudando sino perjudicando al bebé.

Cada niño tiene su ritmo para cada etapa del desarrollo, pero cada uno debe conseguir esos pequeños logros de manera natural sin forzarle a nada y sin impedirle nada.

Los tacatás, a diferencia de los "inventos" anteriores ni siquiera son considerados seguros para los niños, debido al riesgo que tienen de volcar, de la velocidad que pueden llegar a coger y que gracias a ellos el niño tiene acceso a más cosas que pueden ser peligrosas para él (productos tóxicos, picos de muebles, fuegos de la cocina, etc.). Por tanto, requieren una constante supervisión por parte de un adulto.

Por otro lado, al niño le impide que su desarrollo motor se lleve a cabo con normalidad, ya que ni siquiera le ayuda a coger fuerza con sus piernas y caderas, ni le permite apoyar los pies en el suelo correctamente. Por tanto, este aparato perjudica al niño porque sólo le crea una coordinación descontrolada y un mal apoyo de los pies ya que tiene las piernas arqueadas. Me explico:

  • Cuando el niño gatea su cuerpo va cogiendo fuerza en sus piernas, en su cadera y en sus brazos, va creando una simetría corporal y un moviemnto coordinado; pero lo más importante es que empieza a saber equilibrarse y a corregir sus movimientos haciéndolos cada vez más precisos según sus experiencias (caídas, ajustes, velocidad, etc.).
    Por ello, cuando el niño empieza a ponerse de pie por sí mismo, algo más natural para su desarrollo motor y su equilibrio son los remolques, en los que él se apoya y que él mismo empuja mientras anda. Le permite estimular su coordinación y su control motor.
  • Cuando al niño se le coge por las axilas o por sus manitas (como tienden a hacer sobre todo los hermanos mayores en su afán porque su hermanito ande y pueda jugar con ellos), o cuando se le coloca en un tacatá, se le está forzando a la posición de pie, a la que quizás aún no está preparado desde el punto de vista visual, neurológico y motor. Visualmente el campo que se percibe es muy diferente al de la posición de arrastre en el suelo o de sentado, es de mayor magnitud y profundidad, y si no ha aprendido las bases de la visión en posición de sentado o de gateo, puede que no esté preparado para aprender a ver bien de pie, con lo que ello supone (desequilibrio, mala coordinación, mal desarrollo de las habilidades visuales como la visión de profundidad o estereopsis, etc.).

Más información que los padres han de saber sobre los tacatás.



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Lo malo de las hamacas y cestitos (tipo maxicosi) (IV)

CONCLUSIÓN: Lo malo de los parques, las hamacas, los tacatás y los canguros (VI)





martes, 21 de septiembre de 2010

Lo malo de las hamacas y cestitos (tipo maxicosi) (IV)

La hamaca es un invento que tiene muy poco tiempo. Las ventajas que tiene son la comodidad que le da los padres para hacer otras cosas, para tenerle más controlado o para poderle vigilarle durante todo el día en cualquier parte de la casa. Muchos me diréis que esas son grandes ventajas, PERO NO PARA EL NIÑO.

La edad prioritaria en la que suele usarse la hamaca es en los primeros meses de vida que es cuando el bebé se puede decir que “sólo come y duerme”, entonces, despierto o dormido, te llevas la hamaca con el niño acuestas a cualquier parte de la casa donde estés y le tienes controlado.

Partiendo de que no es un “aparato” muy seguro:
  • El niño está mucho mejor en su cuna cuando está durmiendo. Si no, intenta tú dormir todas las horas que él duerme, sentado en un sillón por muy cómodo que éste sea. Sólo es una alternativa a la cuna cuando está despierto.
  • Por un lado, los mecimientos rítmicos que proporciona la hamaca ayuda a la integración del Reflejo de Moro, y por otro lado, volviendo a lo dicho anteriormente, cuando el niño es un bebé su posición corporal natural es en flexión, que es la posición que favorece la hamaca. PERO colocándole SIEMPRE en la hamaca hora tras hora, día tras día, mes tras mes, impide que estire su cuerpo de manera natural o que aprenda a voltearse, hechos que se consiguen colocándole boca abajo para que levante su cabecita, empiece a coger fuerza en su cuello y en sus brazos ,y de esa manera sus piernas empiecen a estirarse y doblarse para permitir el volteo, el arrastre, el gateo y la integración de algunos reflejos primitivos.
  • Cuando el niño empieza a estar más tiempo despierto, aprende que cuando alguien golpea rítmicamente la parte inferior de la hamaca, ésta se mueve y le mece, y eso le gusta; por tanto cuando crece, aprende a hacerlo él mismo estirando una de sus piernas. Esto provoca asimetrías corporales.
  • Desde que nacen muchos padres tienden a colocar a sus bebés en una hamaca para tenerles siempre consigo y así participen de la vida familiar; de esta manera ocurre lo mismo que con los tacatás, se le obliga al bebé a una posición corporal que no es la natural para su edad (la de sentado) y manteniéndole en ella durante horas, se fuerza su espalda que aún no es fuerte (no deberían estar en las hamacas más de media hora 2 veces /día).
  • Además, se le obliga al niño a mirar en un campo visual muy amplio cuando ellos ni siquiera han aprendido a ver sus propias manos y esto hace que ciertas habilidades visuales no se desarrollen bien.
  • Y principalmente, el tiempo que pasa jugando con cosas en sus manos en la hamaca, es el tiempo que debería pasar jugando con ellas en el suelo para que su desarrollo motor sea el adecuado.
De una de las entradas del interesante blog de Rosina Uriarte, especialista en Estimulación Temprana, Elena García (Psicóloga especialista en Neurodesarrollo) muestra dos contras más sobre las hamacas que yo no habría explicado mejor:
  • El desarrollo motor del bebé tiene sus etapas, la primera consiste en mover libremente brazos y piernas. Cuando vemos a un bebé tumbado sobre su espalda, en su cochecito o en su cuna, tiene un movimiento muy divertido, es como una coreografía. Mueve sus cuatro extremidades a la vez, sin mover el cuerpo. Este movimiento no puede llevarse a cabo si el bebé está encorsetado. Los reflejos primarios tienen que hacer su curso. Por ejemplo, el Reflejo Tónico Asimétrico Cervical aparece a las 16-18 semanas en útero y debería inhibirse entre los 3 y los 9 meses de vida postnatal. Este reflejo se activa cuando el niño gira su cabeza hacia un lado, entonces el bracito del mismo lado se extiende en posición horizontal, de manera que el niño se encuentra con su mano enfrente de sus ojos. Se desarrolla la primera conexión ojo-mano que será tan importante en su vida. Me pregunto cómo se puede desarrollar e inhibir este reflejo si está el niño metido en un maxicosi…
  • Algunas familias tienen un gran desconocimiento de las necesidades reales de sus hijos de menos de 1 año de edad. No les enseñan libros con ilustraciones porque creen que el niño no entiende. Sin embargo, les dejan durante horas sentados en la hamaca delante de la televisión, viendo películas infantiles o DVDs educativos, porque así están muy quietos. No les dan la oportunidad de arrastrarse ni de gatear.

Más información que los padres han de saber sobre las hamacas.



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martes, 14 de septiembre de 2010

Lo malo de los canguros o mochilas portabebés (III)

Aunque se dice que uno de los inconvenientes graves de los cochecitos actuales es que están diseñados siempre para que el niño vaya de frente y esto significa que no puede mantener contacto visual con quien le lleva y se impide la conversación, lo bueno que tienen es que el niño aprende a mirar a lo lejos. Lo mismo pasa con los canguros.

Cuando el niño es un bebé recién nacido, estas mochilas permiten a los padres subir y bajar escaleras con comodidad, poder coger transportes públicos o ir a hacer la compra; actividades que de otra manera con un carrito, sería mucho más pesado, más difícil y más lento. Además, por un lado, son seguros, ya que dejan libres los brazos y las manos del adulto para que pueda apartar cualquier obstáculo o detener una caída; y por otro lado, evitan la tensión física, porque cargan el peso del bebé de forma más homogénea en el centro del cuerpo, y no en uno de los brazos o la cadera.

Con respecto al niño, siempre que no esté oprimido, tiene la ventaja de la proximidad con el cuerpo del portador y del ritmo que le proporcionan sus movimientos.

Pero:
  • Visualmente el niño se encuentra “metido” en el pecho de la madre o del padre y se le obliga a forzar lateralmente su cabeza para poder mirar al mundo exterior. Esto hace que si siempre gira la cabeza en un mismo sentido pueda favorecer uno de sus ojos desencadenando una ambliopía u ojo vago. Está condenando constantemente uno de sus ojos.
  • Esta postura del cuello y también de su cuerpo estirado, es antinatural, ya que la postura normal en los primeros meses de vida del bebé es en flexión, posición fetal o cuerpo curvado, por tanto estamos obligándole a estirarlo y no lo hace de manera natural en su desarrollo en el suelo. Le estamos haciendo que se salte etapas en su desarrollo motor y neurológico.
  • A nivel corporal, en los menores de 3 meses, es preciso que una vez colocado en el canguro nos aseguremos de que el bebé queda sentado (y no colgado) con sus piernas correctamente colocadas, así contribuimos al desarrollo normal y correcto de sus frágiles caderas.


Cuando el bebé es recién nacido el canguro ayuda a los padres a transportarle como si le cogieran en brazos pero sin hacer fuerza con ellos. Le tiene cerca de su pecho y el bebé sigue notando los latidos del corazón de la persona que le porta y eso le calma. Pero realmente es como una bolita dentro del canguro que no mira a ningún lado. Cogiéndolo en brazos al menos mira la cara del adulto que lo coge.

Las mochilas resultan apropiadas para el niño que ya sabe estar incorporado. Así, cuando el bebé ya tiene unos meses y ya empieza a controlar la fuerza de su cuello, ya puede mirar a los lados o hacia arriba, ya puede sacar su cabeza del canguro y mirar lo que hay fuera, pero si le llevamos contra nuestro pecho le complicamos la tarea.
Psicológicamente llevarlo hacia dentro (contra nuestro pecho) permite que el niño tenga siempre contacto visual con el portador, pero si le llevas hacia fuera y le tocas y le hablas, él también se siente seguro y así le permites mirar más allá de tu pecho o tu cara, y aprende a utilizar su enfoque. Aún llevándolo hacia fuera estas "mochilas" tiene algo malo, y es que obligan al bebé a mirar en un plano vertical cuando quizás aún no controla su visión en el plano horizontal (en el suelo).
Por tanto, si a esta edad existe la necesidad de llevar al bebé en el canguro, siempre es mejor hacerlo mirando hacia fuera. Pero sin abusar.
Si el bebé, ya no es tan bebé y cuando se cansa de andar en vez de subirle a un carrito, se le coloca en una mochila a la espalda, ésta debe permitir que el niño pueda mirar por encima de nuestro hombro si lo desea:


Más información que los padres han de saber sobre los canguros.

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martes, 7 de septiembre de 2010

Lo malo de los parques o corralitos (II)

Los parques son algo seguro que permiten que el niño esté controlado, que no esté gateando por cualquier sitio, para que sepamos en todo momento dónde está, y asegurarnos de que no corre ningún peligro. Esto le permite a los padres poder hacer otras cosas tranquilamente y con seguridad.

Pero:
  • Desde que el niño tiene la capacidad de coger cosas (para poder jugar, aprender y tener experiencias), y la de poder desplazarse (arrastrándose, gateando o andando), el parque es un espacio muy reducido que le impide el movimiento (más cuanto mayor es el niño); y también le impide desarrollar correctamente su control postural, su coordinación motora e integrar ciertos reflejos primitivos; por tanto, dificulta el correcto desarrollo motor y neurológico.
  • Desde el punto de vista visual, el parque acota su campo de visión (debido a los barrotes -los antiguos- o a la malla blanca actual bastante tupida que lo delimita). Para el bebé dentro del parque sólo existe lo que hay dentro de él, y ésto además de predisponer a la miopía, reduce su desarrollo de la capacidad de enfoque, de su flexibilidad acomodativa, de su visión binocular, de su visión en profundidad de las cosas (estereopsis), etc. En definitiva no le permite desarrollar su visión lejana y tener una buena coordinación ojo-mano fina o gruesa.
  • Si estamos ante un niño que sabe entretenerse solo con sus juguetes o sus libros, corremos el riesgo de olvidarnos de él y de dejarle demasiado tiempo en un espacio tan reducido mientras no se queje (NO DEBE ESTAR MÁS DE UNA HORA).
  • Además, limita las posibilidades que tiene de gatear con lo que ello conlleva. Una vez el niño inicie la etapa del gateo el parque debería dejar de utilizarse.
Para los padres incluso supone un riesgo físico grave:
  • El filo de la barandilla está a una altura que a la persona que debe inclinarse para coger al niño le supone una grave tensión en la espalda, dado que no permite que la persona pueda doblar las rodillas para levantar al niño, de forma que todo el peso recae en los brazos y en la parte superior de la espalda.

Un parque no debe sustituir a un hogar correctamente acondicionado
. Una gran alternativa a él es una manta limpia en el suelo cuando el niño aún no gatea, no limita su campo visual y permite desarrollar su visión.

Más información que los padres han de saber sobre los parques.


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