IMPORTANTE
- 100% de agudeza visual o unos ojos sanos no es suficiente para tener una BUENA VISIÓN EFICAZ.
- Neurológicamente, en los 6 primeros años de vida, la visión tiene más plasticidad para aprender y ser estimulada.
- Un diagnóstico precoz de un problema visual evita problemas mayores.
- El 15-30% de los problemas de aprendizaje se deben a un problema visual no diagnosticado.
Más...
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo motor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo motor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de marzo de 2016

LATERALIDAD IV: Análisis, señales y tratamiento

ANÁLISIS DE LA LATERALIDAD

Cuando evaluamos "la lateralidad" , evaluamos TODO el proceso de lateralización, para comprobar cómo se ha podido desarrollar a nivel funcional el cerebro y LO MÁS IMPORTANTE, DÓNDE SE PRODUJO EL PROBLEMA y por tanto, "dónde y cuándo se salió de camino correcto".



Por tanto, lo primero que hacemos es comprobar TODO EL DESARROLLO MOTOR GRUESO del niño. Si ha pasado por todas las etapas motoras gruesas, y si están automatizadas (el cerebro "no piensa" cómo hace esos movimientos). Gracias a esto comprobamos si cada hemisferio ha madurado correctamente y si el cuerpo calloso es fuerte.


En segundo lugar, comprobamos la preferencia de ojo, mano, oído, y pie. 
Debido a la influencia ambiental en el desarrollo de la preferencia por  un lado u otro del cuerpo, y lo que pueden afectar los aprendizajes sociales, tenemos todo en cuenta en la evaluación, buscando que el niño muestre sus respuestas de forma espontánea y sin saber lo que realmente buscamos ver en sus acciones. Sus respuestas viscerales son las que más van a reflejar su preferencia (con que mano se suena los mocos, con qué mano saluda, con qué mano se rasca... qué ojo prefiere guiñar, en qué oído se coloca el teléfono, sobre qué pie empieza a andar después de estar parado en una escalera mecánica....).

Con esta evaluación comprobamos si está practicamente lateralizado de un mismo lado en todas sus vías sensoriales (vista, audición y mano) y motoras (mano y pie). Destaco que NUNCA se espera un 100% de respuestas del mismo lado.

En esta fase de la evaluación comprobamos si:
  1. Está definida la preferencia por un lado del cuerpo. Si muestra en cada acción que utiliza un lado diferente, estamos ante una LATERALIDAD NO DEFINIDA: En consecuencia para cada acción emplea un hemisferio cerebral para procesar la información y responder. Por tanto, no hay un hemisferio dominante y otro suddominante. Las funciones de cada uno no están claras y el cerebro no está bien organizado. Destaco que hay AMBIDIESTROS o AMBIZURDOS que están totalmente adaptados, tienen un cuerpo calloso muy potente y suplen así esta situación que en teoría, es perjudicial para el aprendizaje.

  2. Dicha preferencia es cruzada de mano y ojo o de mano y oído. Si es así, estamos ante una LATERALIDAD CRUZADA: Implica un cruce de información entre ambos hemisferios para cada cosa que hace empleando la visión o la audición junto con las manos. Lo que ve u oye lo procesa un hemisferio y lo que ejecuta con sus manos el otro. Esta información requiere un camino más largo, su respuesta es más lenta e incluso puede ser erronea si el cuerpo calloso no es suficientemente fuerte para no perder parte de esa información visual o auditiva.
    La lateralidad cruzada de mano y pie no influye en el aprendizaje salvo que nos indica que no está lateralizado del todo (no muestra una preferencia clara por un lado del cuerpo) y tampoco van a afectar al aprendizaje las lateralidades cruzadas de ojo y pie o de oído y pie (salvo que el niño quiera ser de mayor deportista profesional, aunque según dicen, los deportistas con lateralidad cruzada son los más eficientes porque emplean los dos hemisferios). 

  3. La preferencia es del mismo lado en la mayoría de sus respuestas. Si es así, estamos ante en una LATERALIDAD HOMOGÉNEA.: En este caso tenemos un hemisferio con las funciones de dominante y otro con las funciones de subdomiante. A nivel de aprendizaje esta situación es la más eficiente porque muestra unos hemisferios más organizados en sus funciones que el niño plasma en su lectura y su escritura, en su orden al vestirse o al ordenar su habitación o en sus tareas, a la hora de estudiar o de organizar su tiempo, etc.
Una vez comprobado el tipo de lateralidad que ha desarrollado, evaluamos el desarrollo del cuerpo calloso. Para ello nos basamos en:

  1. La respuesta de una prueba bimanual.
  2. En la eficacia de la visión binocular que mostró en la evaluación visual optométrica previa.
  3. Y en las respuestas obtenidas al comprobar la etapa contralateral en la evaluación de la "secuencia evolutiva motora gruesa" antes comentada.
En cuarto lugar, comprobamos si tiene clara SU LATERALIDAD, es decir si conoce cuál es su izquierda y su derecha en él mismo. Y después si sabe indicarlo en otra persona, para saber si tiene clara LA DIRECCIONALIDAD (la orientación espacial de lo que le rodea teniéndose a sí mismo como punto de referencia en el espacio). Esto le permitirá dar mejor respuesta en la última parte de esta evaluación:

La comprobación de si comete inversiones visuales. Si no conoce cuál es su lado derecho o izquierdo o no sabe orientar las cosas, las letras o los números los escribirá al revés, cambiará el orden las letras en una palabra o de los números en una cifra, o de las operaciones matemáticas, o de las palabras en una frase o de la secuencia de una historia o los pasos de un problema,... mostrará falsas señales de DISLEXIA.


SEÑALES DE UN PROBLEMA DE LATERALIDAD

Un niño que presenta problemas en el desarrollo de alguna de las etapas de la lateralización puede mostrar:

  • Problemas visuales (ineficacia o mal desarrollo de alguna habilidad monocular o de la visión binocular)
  • Desorden
  • Desorganización
  • Procesamiento lento ante lo que ve u oye
  • Respuesta lenta o incorrecta (bloqueos)
  • Mala coordinación en sus movimientos gruesos (deportes o juegos) o finos (manualidades...)
  • Mal equilibrio
  • Problemas de lectura
  • Problemas de escritura
  • Dibujos y escritura sucia
  • Torpeza o incapacidad para aprender a atarse los cordones de los zapatos
  • No utiliza una mano como apoyo al escribir o dibujar, la esconde bajo la mesa o apoya su cabeza sobre ella
  • Dificultad en matemáticas
  • Dificultad para captar ritmos o para seguirlos (malos en música o bailando)
  • Dificultad en aprender los conceptos de tiempo y espacio (se les pasa el tiempo volando y no les cunde o se les hace eterno y están todo el tiempo preguntando cuándo va a ocurrir algo o cuándo acaban...; no estructuran su tiempo para hacer diferentes tareas, no organizan su espacio en el papel para escribir o para hacer una suma de varias cifras lo hace descolocado, no se situan en una calle conocida, no saben llegar solos a casa porque se perderían...)
  • …

TRATAMIENTO DE LAS DISFUNCIONES DEL PROCESO






La TERAPIA NEUROFUNCIONAL O DE LATERALIDAD, empieza a trabajar desde la parte de todo el proceso donde se quedó estancado en su desarrollo natural o dicho de otra manera, desde donde se salió de su camino correcto. Y desde ahí se le proporciona la estimulación que necesite para acabar el proceso bien.

No todos los niños (o adultos) que no están bien lateralizados, que son ambidiestros o que tienen una lateralidad cruzada, tienen dificultades en su vida o en su aprendizaje (o en su trabajo). Estos niños (o adultos) preferimos no tocarlos. ¡¡Si no tienen problemas para qué tocarlos!! Pueden ser inteligentes ingenieros, abogados o médicos y no manifestar nunca ningún problema.

Sólo cuando un niño tiene problemas de aprendizaje (de lectura, de escritura, de matemáticas, de coordinación gruesa o fina,...), retraso en el desarrollo general o le afecta a su conducta, autoestima o relaciones sociales, es cuando intervenimos para ayudarles a que todo les sea más fácil, como debió ser de forma natural.

Con esta terapia estos niños se hacen más coordinados en sus movimientos gruesos y finos, mejoran su equilibrio, mejoran la coordinación entre ambos ojos, mejora el procesamiento de la información que reciben, dan respuestas certeras más rápido, son más eficientes en general, mejora la escritura y la lectura, mejora su lógica, son más rápidos haciendo sus tareas, etc.


ENTRADAS RELACIONADAS: 
LATERALIDAD I: Aclarando conceptos
LATERALIDAD II: Proceso de latarelidad o latearlización y su relación con el desarrollo de la visión
LATERALIDAD III; Factores y tipos

OTRAS ENTRADAS
Qué es la terapia visual
Más información sobre la terapia visual
Casos en los que la terapia visual comportamental ayuda 
Qué son los reflejos infantiles o reflejos primitivos

miércoles, 17 de febrero de 2016

LATERALIDAD II: Proceso de lateralidad o lateralización y su relación con el desarrollo de la visión

DESARROLLO DEL PROCESO DE LA LATERALIDAD O DE LATERALIZACIÓN

Como os decía en la entrada anterior, este proceso es laaaaaargoooo y cualquier alteración en el mismo, entre el nacimiento y los 6-7 años de vida, puede hacer que no llegue a buen término.


Cuando el niño nace su cerebro también "está en pañales". No está completamente desarrollado y es con lo que el niño se mueve e interactúa con el entorno con lo que el cerebro madura sus diferentes funciones.
Cuando nacemos no tenemos una mano prefente, ni un ojo preferente (de hecho a un bebé de 18 meses le das un tubo para que mire a través de él y se lo coloca entre los dos ojos ;)), ni un hemisferio preferente...

Eso casi es el final del camino de la lateralización.

En los primeros años de vida, se le debe dar la oportunidad a ambos lados del cuerpo para que se desarrollen, para que ambos sean coordinados y su desarrollo lo más equilibrado posible. Esto corresponde a la ETAPA HOMOLATERAL, cuando el niño desarrolla ambos lados para CENTRAR LA LÍNEA MÉDIA LONGITUDINAL CORPORAL en el centro de su cuerpo. Esto permite que ambos hemisferios se desarrollen en igualdad.

Si a un niño a estas edades se le condiciona desde el principio porque “parece que utiliza más una mano que otra” y no se le da experiencias a la otra mano, sencillamente se le impide que el hemisferio correspondiente se desarrolle con normalidad y eso provocará una mayor preferencia por el hemisferio correspondiente a la mano que más desarrolló. Una mano no debe ser la preferente, igual que un hemisferio, por el sencillo motivo de que el otro lado no se desarrolló.

Cuando ambos lados han evolucionado en igualdad tanto a nivel motor (giros, volteos de cabeza y de cuerpo, y manipulación) como a nivel sensorial (percepción de sonidos desde ambos campos derecho e izquierdo, igual que la percepción de la visión desde ambos campos visuales, y la sensibilidad en el tacto de ambas manos), permite que ambos hemisferios vayan desarrollando sus funciones respectivas.

Una vez ocurre esto, ambos hemisferios empiezan a comunicarse entre ellos. Esto corresponde a la ETAPA CONTRALATERAL. Se produce el desarrollo de una estructura nerviosa que es el CUERPO CALLOSO. Un haz de conexiones nerviosas que conecta ambos hemisferios y que permite el intercambio de información entre ambos y que la parte derecha del cuerpo sepa lo que hace la parte izquierda y al revés, para que ambas puedan funcionar JUNTAS de forma coordinada.

Esta etapa se produce gracias al arrastre del bebé de forma contralateral (es decir, arrasténdose con la tripa pegada al suelo moviendo brazo y pierna contraria para avanzar o retroceder), al gateo y a la demabulación o marcha.

Cuanto más fuerte, más repita y más marcado se haga este patrón cruzado o contralateral de brazo y pierna, más fuerte se hará el cuerpo calloso. Cuanto más practique el niño este cruce, más conexiones tendrá, y más rapida circulará la información y el intercambio entre ambos hemisferios.

Antiguamente había padres que cuando su hijo se saltaba la etapa del gateo pensaban que "su hijo era muy listo porque había aprendido a andar antes que otros niños de su edad". Afortunadamente esto se piensa cada vez menos y se da mucha importancia a esta etapa ayudando al bebé a pasar por ella. RealmenteTODAS estas etapas son muy importantes porque en cada una el cerebro va madurando de una manera concreta, y si se salta alguna provoca un desorden en sus funciones cerebrales que refleja el niño mediante el desorden de su tareas o incluso de su vida.

Cuando a ambos hemisferios se les ha dado la misma oportunidad para que se desarrollen en igualdad, y ya se comunican correctamente entre ellos a través del cuerpo calloso, se desarrolla la PREFERENCIA POR UN LADO DEL CUERPO a nivel motor (mano y pie) y sensorial (mano, oído y ojo).
Como ya explicaré en la entrada siguiente, las preferencias que más afectan al aprendizaje es la de la mano, el ojo y el oído.

Mientras esto ocurre, al mismo tiempo el niño aprende que tiene dos lados del cuerpo (derecho e izquierdo) y aprende a distinguirlo en él mismo (desarolla un ESQUEMA CORPORAL y unas REFERENCIAS ESPACIALES). Desarrolla la LATERALIDAD.

Cuando lo tiene claro en él mismo, sabe llevarlo al espacio que le rodea, orientando su propio cuerpo en el espacio y los objetos respecto a él mismo o respecto a otros objetos, e identificando el lado derecho e izquierdo en las cosas que le rodean (sabe indicar direcciones, sabe orientarse en una calle, sabe orientar figuras,...). Desarrolla la DIRECCIONALIDAD.

 Y ésto llevado a la LECTURA le permite orientar las letras y los números, leer en el sentido correcto de izquierda a derecha, sabe ordenar las letras en una palabra o las palabras en un texto o los números en una cifra, o las cifras en una operación, sabe ordenar una historia...).

RELACIÓN DE ESTE PROCESO CON EL DESARROLLO DE LA VISIÓN

Ahora os preguntaréis qué relación tiene este largo proceso con el desarrollo visual, verdad? ¿Por qué nos interesa conocerlo y tratarlo a los optometristas comportamentales?


El proceso de lateralización tiene una implicación importante en la visión, porque en cada etapa de éste se van desarrollando las habilidades visuales. Ambos desarrollos se producen de forma paralela y cuando uno falla, falla el otro.

Por ejemplo, los niños con ambliopía u ojo vago o con estrabismo, NO TIENEN su línea media CENTRADA, sino que la tienen situada hacia su ojo bueno, por tanto, no desarrollan bien el hemisferio correspondiente al ojo vago.

En la etapa homolateral igual que se desarrolla cada lado del cuerpo, y en consecuencia cada hemisferio, se desarrollan también las HABILIDADES MONOCULARES de cada ojo (agudeza visual, enfoque o acomodación, flexibilidad acomodativa y movimientos oculares). En esta etapa cada ojo funciona de forma independiente y usamos la visión de cada uno de forma alternante.

En el caso del estrabismo o del ojo vago, uno de los ojos (aunque a veces incluso los dos,  uno más que otro) no desarrolla estas habilidades visuales monoculares correctamente, y en consecuencia uno de los hemisferios a nivel visual no se desarrolla del todo. En estos casos, ya se establece en este momento una clara PREFERENCIA FORZADA POR EL OJO MEJOR DESARROLLADO, que puede no coincidir con la lateralidad del resto del cuerpo o de su dominancia.

En la etapa contralateral, cuando el niño empieza a arrastrarse y a gatear, desarrolla el cuerpo calloso y ambos hemisferios empiezan a conectarse y a comunicarse entre ellos. Igual ocurre con la visión, ambos ojos empiezan a funcionar A LA VEZ y como equipo (se desarrolla la VISIÓN BINOCULAR) y se desarrolla la VISIÓN 3D!!! El cuerpo calloso permite procesar junta la información visual que proviene de ambos ojos.

Esta etapa no se desarrolla en los niños con estrabismo o con ojo vago. Su cerebro aprende a ver sólo con un ojo (siempre el mismo o alteranandolo). Y aunque gane agudeza visual con parches posteriormente, aunque con parches, con gafas o con cirugía el ojo quede alineado, EL NIÑO NO USARÁ AMBOS OJOS A LA VEZ, porque pasada esta etapa, el cerebro ya no sabe cómo hacerlo, ya no tiene las experiencias que necesitaba en ese momento y sólo la terapia visual le enseñará cómo conseguirlo.

Finalmente se desarrolla la preferencia de uno de los ojos, que puede estar influenciada por el mejor o peor desarrollo de uno de los ojos. Ya no sólo a nivel de estrabismo u ojo vago, sino a nivel de una inmadurez visual funcional más leve de las habilidades monoculares.


ENTRADAS RELACIONADAS: 
LATERALIDAD I: Aclarando conceptos
LATERALIDAD III; Factores y tipos
LATERALIDAD IV: Análisis, señales y tratamiento.


ENTRADAS RELACIONADAS
Estrabismo. Otro enfoque de tratamiento más moderno y completo que el obsoleto parche 
Ambliopía u ojo vago -¿Qué es? Lo que nadie explica.
El misterio de 3D - Por qué unos lo ven y otros no.

miércoles, 10 de febrero de 2016

LATERALIDAD I: Aclarando conceptos

Cuando hablamos de LATERALIDAD la gente piensa que se reduce a saber indicar dónde está la derecha y dónde la izquierda, o como mucho, si somos diestros o zurdos.

Pero la lateralidad es mucho más que eso. Es un proceso muy complicado donde el protagonista es el cerebro y eso en sí, ya lo hace complicado. Dura los 6-7 primeros años de vida y el proceso puede alterarse en cualquier momento, causando muchas dificultades y muchos síntomas.

Cuando hablamos de si somos diestros o zurdos, principalmente hablamos de "qué mano estamos usando para hacer las actividades motoras diarias", pero la lateralidad no es sólo manual, también es podal (pie), visual y auditiva, por tanto, es motora y sensorial (corporal). Y más aún, la lateralidad es también cerebral, porque prefiriendo un lado del cuerpo, hacemos preferente un lado del cerebro... Aunque... ¿quizás sea al revés?... ¿Quién fue antes el huevo o la gallina?

DEFINAMOS LATERALIDAD


La lateralidad corporal es la preferencia en razón del uso más frecuente y efectivo de una mitad lateral del cuerpo frente a la otra. 


Si os fijáis en vuestro cuerpo, la mayoría de los órganos o partes del mismo son dobles (dos manos, dos ojos, dos oídos, dos orificios nasales, la dentadura es doble y "simétrica", dos pulmones, dos riñones, dos piernas..., dos hemisférios cerebrales) y todo está dividido por el EJE MEDIO LONGITUDINAL CORPORAL que divide nuestro cuerpo en "DOS MITADES IDÉNTICAS". Así tenemos el LADO DERECHO Y EL LADO IZQUIERDO del mismo.

Pongo entre comillas DOS MITADES IDÉNTICAS, porque cierto es que no lo son en sí. Ni a nivel estructural y menos a nivel funcional. Por ejemplo, tenemos una mano más hábil y una mano más fuerte.
A nivel cerebral pasa lo mismo. Cada hemisferio cerebral se especializa en diferentes áreas, y esto se desarrolla más o menos según la estimulación que tuvo el niño de cada lado de su cuerpo.

CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO

Para entender el proceso de lateralidad y los términos de preferencia corporal y preferencia cerebral es necesario que sepáis que la informacion sensorial (visual, auditiva, táctil o kinestésica) se recibe en el hemisferio contrario al lado por donde principalmente entró dicha información. Y además, las respuestas motoras, se procesan y se ejecutan desde el lado opuesto de nuestro cerebro al lado corporal que realiza la acción.
Es decir, lo que hace la mano derecha, lo ordena el hemisferio izquierdo.
Lo que ve el ojo izquierdo lo procesa el hemisfério derecho.
Y viceversa.

Aunque también tenéis que saber que la entrada de la información, el procesamiento y la respuesta a un estímulo no se produce SIEMPRE en cruce.
Esto es debido a un QUIASMA donde se produce la SEMIDECUSACIÓN de algunas fibras nerviosas a través de las cuales parte de la información pasa al hemisferio contrario, pero una parte de esa información permanece en el hemisferio del mismo lado.
En la VISIÓN ocurre lo mismo, como podéis ver en la imagen. Parte de la información que se procesa en la retina del ojo derecho llega al hemisferio derecho pero otra parte se cruza en el QUIASMA ÓPTICO y pasa al hemisferio izquierdo. Igual se produce con la información que llega al ojo izquierdo.

Todo esto se explica muy bien en esta entrada de este blog (Antroporama), así que para no repetirme, lo comparto con su permiso.

FUNCIONES CEREBRALES

Antes comentaba que los hemisferios no se desarrollan de manera idéntica, cada uno tiene sus funciones y en los primeros años de vida, el desarrollo del cerebro permite el desarrollo y organización de dichas funciones.
Por tanto, el desarrollo es asimétrico, pero no solo a nivel superior de hemisferios, sino también de estructuras nerviosas inferiores (por ejemplo, el hipocampo, responsable de la memoria, su parte derecha está preparada para la memoria a corto plazo, y su parte izquierda para la memoria a largo plazo).

El hemisferio de derecho analiza la información de forma global y sintética, mientras que el hemisferio izquierdo lo hace de modo secuencial y analítica.






ENTRADAS RELACIONADAS: 
LATERALIDAD II: Proceso de lateralidad o lateralización y su relación con el desarrollo de la visión
LATERALIDAD III; Factores y tipos
LATERALIDAD IV: Análisis, señales y tratamiento.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Oliver Sacks, el alma entre neuronas

(este artículo se publicó originalmente en 24stories)


Sacks llegó antes

El universo más incomprendido que existe es el que se encuentra en nuestro propio cerebro. Miles de millones de neuronas conectadas entre sí que, a partir de señales eléctricas y reacciones químicas, permiten que el cuerpo que lo alberga vea, se mueva, manipule objetos y, en un acto de magia, se pregunte sobre sí mismo y su situación en el otro universo. El de los planetas y las estrellas.
Muchos investigadores, neurólogos, psicólogos y psiquiatras han escrito obras de altísima calidad, detalle y concisión sobre lo que la ciencia aprende sobre nuestro cerebro, y de cómo este controla y afecta a nuestro cuerpo, a nuestras emociones y a nuestras relaciones personales.
Oliver Sacks hizo otra cosa.
Sacks fue un intento fallido de investigador, un motero culturista a quien su madre llamó abominación cuando se enteró de su homosexualidad incipiente. Explica en su autobiografía, En movimiento. Una vida, esos primeros años de búsqueda de sí mismo.
Desde sus comienzos en Londres a sus estancias en San Francisco y Los Angeles, observamos a un Sacks que dedica sus fines de semana a recorrer miles de kilómetros en moto, mientras de lunes a viernes dedica años oscuros a intentar convertirse en un investigador, algo que nunca consiguió debido a sus continuos descuidos.
Son sus jefes los que en un momento determinado le dejan claro que ha de dedicarse a tareas clínicas, y de relación con pacientes, y lo que le lleva a Nueva York. Y es ahí donde Sacks descubre una droga más intensa que las muchas que lleva metiendo en su cuerpo durante años (y que narra de manera muy abierta en Alucinaciones): las historias de sus pacientes.
Son historias que hablan de capacidades asombrosas, como las personas que tienen tono absoluto, y son capaces de describir cualquier sonido en términos de notas musicales, o incluso de frecuencias. Como el caso de Frederick Ouseley en Musicofilia, quien ya de pequeño decía  “papá se suena en Sol”.
Son estas historias de enfermedad y drama personal y familiar, como la que cuenta en “El ultimo hippie”, del libro Un antropólogo en Marte, sobre los efectos de un tumor cerebral en un joven a principios de los años 70. Esta historia fue llevada al cine en 2011, con el gran J. K. Simmons en la piel  del padre del joven.
Y relatos de curación, a veces temporal, como el episodio narrado en Despertares sobre pacientes catatónicos que despertaron temporalmente tras administrarles el fármaco L-Dopa, también filmada en 1990, con Robin Williams interpretando a Sacks.
Pero, más importante, narra historias de aceptación. La ciencia de la neurología avanza a toda velocidad, pero todavía existen multitud de casos que no tienen solución, en los que los doctores e investigadores no saben qué hacer. Y Sacks se asombra, impresionado por cómo muchos de sus pacientes aprenden a vivir con ello, o a aceptar su destino inminente. Y nos lo cuenta.
Como el caso de Tony Cicoria en Musicofilia, quien, tras una breve parada cardíaca, comenzó a sentir el deseo de escuchar tocar el piano, que pronto evolucionó a una necesidad perentoria de componer música.
O el de Temple Grandin, descrito en Un antropólogo en Marte, doctora en ciencias animales, destacada en el ámbito de la ganadería pero con un autismo que le aleja de las convenciones sociales aceptadas, y que le lleva a tener una “máquina de abrazar” en casa, que le permite obtener esa “sensación de serenidad y placer” que a veces todo el mundo necesita, pero de manera cómoda y predecible.
Ahora hay muchos más doctores, enfermeros o investigadores que relatan sus casos y cómo les influyen en su vida. Atul Gawande es un cirujano endocrino de prestigio que ha escrito grandes éxitos como Better, o Being Mortal. Antonio Damasio o Rita Carter nos han ayudado a los neófitos a entender mejor cómo funciona nuestro cerebro, nuestros sentidos, y, en definitiva, nuestro mundo.
Pero es que Sacks, sencillamente, estaba aquí antes. Excepto por Aleksandr Luria, neuropsicólogo de la URSS con quien mantendría correspondencia durante muchos años tras descubrir libros suyos con casos clínicos tan parecidos a los que Sacks trataba de describir.
En 2015, Sacks descubrió que un melanoma ocular del que había sido tratado hacía nueve años se había reproducido y propagado al hígado. Le quedaban pocos meses de vida y encontró al último paciente a quien observar: a sí mismo. Y en cuatro emocionantes artículos en el New York Times, describe esos momentos de confusión física, pero con una brillantez mental y literaria que pone los pelos de punta.
Su párrafo final es una oda a la vida bien vivida.
“Y ahora, débil, sin aliento, con mis músculos, antes firmes y ahora desvanecidos por el cancer, me encuentro pensando cada vez más, no en lo espiritual o sobrenatural, sino en lo que significa vivir una vida buena y plena – logrando una sensación de paz interior. Mis pensamientos se van al sabbat, el día de descanso, el séptimo día de la semana, y quizás también el séptimo día de la vida misma, cuando uno puede sentir que el trabajo está hecho, y puede, en consciencia, descansar.”
Related Posts with Thumbnails